En mi primer mes de soltera después de que mi ex me deje, me di cuenta que me había sobrado plata de mi sueldo, llegaban los últimos días y yo tenía un excedente importante de plata que no había gastado.
Empecé a pensar, habré pagado la facultad? Habré pagado el celular? Porque me sobra esto?
Sin pensar tanto agarre ese lindo excedente y lo convertí en un jean, una remera, y un sweater. No me olvido más.
Y ahí pensé todos los contras de estar de novia, el dinero extra que gastas en regalos y pelotudeces para el, esas veces que te haces la mujer del siglo XXI y le decís “hoy invito yo”, la plata que gastas toda la semana en nafta y peajes porque vive en Villa Adelina, partido de San Isidro
Uno de los tantos regalos que le hice a mi ex fue el 212 sexy, y que mejor idea tuvo mi papa cuando mi ex me dejo? EMPEZO A USARLO ¬¬
Mis llantos se prolongaban mas o empezaban cada vez que papa se me acercaba. Lo abrazaba y me quedaba horas con él para sentir su perfume. Era una tortura.
Una tortura como robarle el perfume a papa y perfumar el oso enorme de peluche que me regalo para los 7 meses y abrazarlo todas las noches para dormir.
Hoy no puedo oler ese perfume. Lo odio. Me da rechazo.
Volviendo al tema de los regalos, cada vez que me preguntaban por mi ex yo respondía: “un ipod, un reloj nike, un tapado de rapsodia y una cartera de prune, lo único bueno que me dejo”
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